La producción de combustibles fósiles duplicará en 2030 la cantidad que la comunidad internacional se había fijado para mantener el calentamiento del planeta en un máximo de +1,5ºC, según un estudio divulgado este miércoles 20 de octubre, en la antesala de la cumbre sobre cambio climático de la ONU.

Los principales productores de petróleo, gas y carbón sostienen un doble discurso en cuanto al cumplimiento de sus objetivos medioambientales, afirmó el estudio copatrocinado por el Programa de la ONU para el Medioambiente (Pnuma) y el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo, Suecia.

"Algunos países están acelerando" incluso su ritmo de producción, con la idea de "ser el último que abandona" el gigantesco negocio de los combustibles fósiles, explicó en videoconferencia de prensa Michael Lazarus, uno de los coautores de la investigación.

El estudio se difundió a menos de dos semanas de la Conferencia sobre Cambio Climático (COP26) de Glasgow, Escocia, en el Reino Unido.

"Los gobiernos planean producir un 110% más de combustibles fósiles en 2030 de lo que sería coherente con el límite del calentamiento global de 1,5ºC, y un 45% más de lo que sería coherente con el límite a 2ºC", afirmaron los investigadores en el estudio.

Y esa diferencia entre lo que debería producirse y lo que se producirá en realidad aumentará de aquí a 2040, advirtieron los autores del informe, cuya primera edición salió en 2019, informó la agencia de noticias AFP.

La peor situación es la del carbón: los planes y proyecciones de los 15 países analizados prevén que la producción de ese combustible aumentará un 240% de aquí a 2030.

La producción petrolífera aumentará un 57% y la de gas un 71%.

"Llegó el momento de que los países alineen sus planes del sector energético con sus ambiciones climáticas", advirtió Niklas Hagelberg, coordinador del subprograma de cambio climático del Pnuma.

Entre los 15 países examinados se hallan Brasil y México, dos naciones que no se han comprometido a reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2030, uno de los compromisos clave de la COP26 de Glasgow.

El plan energético brasileño de aquí a 2050, aprobado el año pasado, demuestra que el Gobierno "prevé atraer inversiones y aumentar la producción de petróleo y gas" para convertir al gigante sudamericano en uno de los cinco principales productores mundiales, dijo el informe.

En cuanto a México, el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador quiere desarrollar la "soberanía energética", añadió el informe, y eso pasa por recuperar la producción petrolífera, que ha decaído notablemente en los últimos 15 años.

Tampoco otros países considerados ejemplares en la lucha contra el cambio climático salen muy bien librados.

Noruega, que cuenta con un fondo de inversión de más de 1 billón de dólares gracias a la explotación ininterrumpida de sus yacimientos de petróleo y gas, se ha limitado a indicar que dejará de invertir en la extracción de carbón y de algunas actividades petroleras.

Pero mantiene sus objetivos nacionales en materia de combustibles fósiles, al mismo tiempo que se erige en campeón ecologista.

Noruega planea aumentar sus recortes de emisiones de gases de efecto invernadero hasta el 50-55% en 2030, según anunció este año antes de la COP26.

Desde el inicio de la pandemia de Covid-19, los países de G20 se han gastado más de 300.000 millones de dólares en el sector de los combustibles fósiles, reveló el informe.

La propia Agencia Internacional de la Energía (AIE) reconoció en su último informe que la presión para consumir fuentes de energía baratas y abundantes no decrecerá en las próximas décadas, a pesar de los escenarios catastrofistas que alertan los expertos del clima, de cara a 2050.

"La energía moderna es inseparable del modo de vida y las aspiraciones de una población mundial que crecerá en unos 2.000 millones de personas de aquí a 2050", advirtió este mes la AIE.