Hay un  "boom" de consumo mundial de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Esta situación ha creado una explosión en la generación de basura electrónica.  Argentina al respecto, marca un volúmen que la ubica en el podio en la región.

Cada ciudadano de este país genera siete kilos de residuos originados por aparatos electrónicos al año. Está tercero en el ranking detrás de Brasil y México. Por ejemplo, se acumulan localmente un aproximado de 300.000 toneladas basura y residuos procedentes de teléfonos móviles. Ya hay empresas ya exportan residuos electrónicos a Europa, para su reciclaje. Problemas con la batería, lentitud para abrir una ventana o simplemente falta de capacidad para descargar la última de las apps disponibles, son razones que los usuarios de teléfonos móviles se acostumbraron a esgrimir como ?excusas?, para el recambio de sus equipos. A esas, también, se sumó en el último año una razón más fuerte: la necesidad de contar con equipos 4G. Tanto que hasta el propio Gobierno nacional propuso a principios de año un Plan Canje de equipos básicos, por aparatos que soporten esta última tecnología de conexión a Internet. El vértigo tecnológico hoy se calcula entre un año a dos: ya en 2014 la consultora Carrier y Asociados estimaba que el 43% de los usuarios de teléfonos celulares cambió su equipo antes del año, mientras que un 32% lo hizo entre el primero y el segundo año.