Por Mauricio Stelkic,

Consultor socio-ambiental y educativo –U.B.A

docentecapaz@gmail.com

En el “Acuerdo de París” en 2016 193 países se comprometieron en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 17 objetivos de Desarrollo Sostenible al 2030. Sin embargo, y con todas las reservas teniendo en cuenta que en 1945 la ONU auguró un año 2000 sin pobreza, rescatamos  tres cuestiones: a)es una mirada integral de la sostenibilidad económico-tecnológica, socio-cultural y ecológica, b) agilizó la creación de marcos regulatorios que impulsaron “finanzas climáticas” con el Fondo Verde para el Clima con U$S 100.000.000.000 y c)son claves los proyectos de impacto y ruptura de paradigmas - “Impact potential” y “Paradigm shift potential”. Esto abordaremos.

Ruptura de paradigma (RDP) y/o potencial de impacto no sería un nuevo “marketing ambiental” pues se sustenta en estrictos criterios y procedimientos que determinan que un proyecto es realmente disruptor si tiene un carácter integral, excluyendo pues soluciones sustentables parciales sea energía solar para escuelas, eficiencia energética en viviendas, talleres sobre educación ambiental, aumento de material reciclado como insumo industrial. En el campo “eco-técnico” (económico-técnico y ecológico-técnico) de la sustentabilidad -eficiencia energética, arquitectura  bioclimática, energías renovables, reciclado - para ser de RDP debe articular “tecnologías tecnológicas” con “tecnologías psico-sociales”.

La ingeniería socio-ambiental es el concepto que mejor sintetizaría el conjunto de múltiples diseños de proyectos considerando la sustentabilidad integral según cuatro pilares: económico, social, ecológico y psico-vivencial. La “tecnología psico-social” retroalimenta eficiencia energética y/o reducción de huella ecológica sin que disminuir consumo implique “perder calidad de vida”: a) el uso compartido de automóviles logra ahorrar entre 1/3 y ½ del combustible representando un ahorro mayor que si cada persona utilizara un auto eléctrico alimentado por centrales térmicas y además recupera vínculos sociales de camaradería; y b) los diseños urbanos con espacios comunes realmente utilizados  prueban que los momentos de uso compartido (cocina, almacenamiento, ocio) no limitan la privacidad y reducen el consumo energético por unidad habitacional y per cápita. Las tecnologías psico-sociales son centrales para romper la matriz individualista que rige el eje producción-consumo-energía-calidad de vida en el diseño de proyectos “sostenibles”. Todo ello nos desafía pues a:

 

-Pensar en modelos de desarrollo a escala humana “glocal” (global + local) en el cual lo sostenible no sea un “maquillaje verde” al paradigma de “felicidad consumista” existente.

-Que el campo de la ingeniería y el urbanismo trabajen en diseño socio-ambiental junto a profesionales de las ciencias sociales considerando calidad de vida y satisfactores.

–Pensar en formación interdisciplinaria afín a “diseños RDP”, comenzando por predisponernos a aceptar la idea de la necesidad y viabilidad de los mismos. Para pensar…