Por Lic.Belén Travesaro

En Rosario se viene trabajando para evitar el desperdicio de alimentos. Esto trae como beneficio no sólo la reducción de problemas nutricionales sino también de desechos que van a parar al relleno sanitario.

“Generamos 800 toneladas por día de residuos domiciliarios, de las cuales 150 son  alimentos que se podría evitar tirar”, asegura Marina Borgatello, la secretaria de Ambiente y Espacio Público de la Municipalidad.

Desde la secretaria de Ambiente de la Municipalidad se viene llevando adelante la campaña “Los alimentos no se tiran”. Una de las líneas de acciones es el programa Recupebar: trabajo conjunto de la Municipalidad, el Banco de Alimentos Rosario (BAR) y el Mercado de Productores que logró recuperar 68 mil kilos de frutas y verduras durante un año.  Estos alimentos fueron repartidos en más de 185 comedores de la ciudad.

La funcionaria rescató el valor de gestionar en conjunto este tema: el área pública, privada y las ONG.

También se viene trabajando para no generar desperdicio en los bares y restaurantes, con la propuesta “No son sobras, es otra comida”. ¿De qué se trata? Se sancionó una ordenanza (número 9558, del 2016) que establece la obligatoriedad de los establecimientos gastronómicos de ofrecerles a sus clientes aquella comida que no hayan consumido en el lugar.

Para un cambio es necesario el consumo responsable de alimentos, por eso el municipio también tiene una guía de buenas prácticas para el hogar (está en www.rosario.gov.ar/ciudad/medio ambiente/educación ambiental).

Tecnología al rescate de alimentos

Para facilitar el rescate de alimentos, la tecnología puede cumplir un rol fundamental. Como es el caso de Nilus. Se trata de una plataforma para facilitar el transporte de alimentos entre donantes y comedores.  

A través de una aplicación y sobre la base de una plataforma de colaboración distribuida (crowdsourcing y geolocalización), que ya se está probando en la ciudad (con el Banco de Alimentos Rosario), una empresa o un particular puede informar sobre la existencia de alimentos.

Hablamos con Karina Campos (ingeniera ambiental), responsable de operaciones y logística de Nilus (empresa de Buenos Aires), quien nos contó acerca de la experiencia. ¿Cómo funciona? Conectan a responsables de comedores sociales con donantes de comida _como supermercados, restaurantes o empresas_ para concretar la entrega de alimentos que de otra forma terminarían en la basura.

El modelo se completa con choferes que, previo registro en la plataforma, son los encargados de transportar las donaciones. 

Cuestión pendiente

La Red Argentina del Banco de Alimentos está pidiendo firmas para que el Congreso de la Nación apruebe la reincorporación del artículo 9 a la ley donal (número 25.989) que incentiva la donación de alimentos.

Este artículo fue vetado el mismo año en que se aprobó la Ley (en el 2004). La norma vigente no contempla en su articulado una disposición que limite la responsabilidad del donante por ende, hoy en la Argentina, el donante de alimentos no tiene ningún resguardo legal.

Cierre

Es importante poner en agenda este tema, que se siga trabajando desde distintas áreas, y con la última tecnología, para reducir la comida que se tira a la basura y que se podría aprovechar.  Necesitamos un actitud de mayor cuidado hacia los recursos, dejar de derrochar lo que tenemos. Y para eso también hace falta desarrollar la empatía, el registro de las necesidades de los demás. Todas reflexiones para cuidar el medio ambiente y cuidarnos entre nosotros.