La semana pasada en Agenda Verde, Marina Borgatello, la secretaria de Ambiente y Espacio Público de la Municipalidad, aseguró que “generamos 800 toneladas por día de residuos domiciliarios, de las cuales 150 son alimentos que se podría evitar tirar”. Muchos de los alimentos que se producen, acaban en la basura antes de llegar al plato. ¿Se puede evitar este derroche? ¿Qué consecuencias ambientales trae esta situación?. Para mejorar el panorama es necesario consumir los alimentos con más responsabilidad y empezar desde casa.

Consumo responsable.

Acerca de consumo responsable de alimentos, hablamos con la licenciada Daniela Pascualini, directora de la carrera de Nutrición de la UAI (Universidad Abierta Interamericana) de Rosario, para quien desde que se produce hasta que se consume, se desperdicia alimentos. 

Algunos consejos:

-Elegir alimentos por su valor nutritivo y no por el packaging. La población infantil es la más fácil de captar a través de golosinas, postres, con colores y formas a atractivas, y los dibujos de moda en el envoltorio. “Muchos de los productos promocionados y atractivos vienen con juguetes, bolsas con caramelos…y esos envoltorios llevan años para poder degradarse”, dice.

-Consumir y cocinar alimentos frescos (como frutas y verduras), que son los más nutritivos. No es lo mismo comprar papas fritas, que hacer papas al vapor o al horno en casa; y la cáscara de la papa se puede usar para hacer compostaje (y así generar tierra con el residuo orgánico).

-Si elijo alimentos procesados porque no tengo opción o no tengo tiempo para cocinar, ver de qué manera puedo implementar el reciclaje del envoltorio de esos productos.

-Separar los residuos en casa, los orgánicos (cáscaras de fruta y verdura, cáscara de huevo, yerba) por un lado y los reciclables por el otro (como cartones, plásticos, botellas, secas y limpias).

-Si vamos a un restaurante, llevarnos la sobra de alimento. Si sobró comida en casa ver si se puede reutilizar en otra comida o si se la podemos dar a alguien.

-Calcular, estimar las porciones; leer el etiquetado nutricional donde dice para cuántas porciones rinde.

-Cuando un alimento ya está cocido y no lo vamos a consumir en ese momento, guardarlo en el freezer. Cuidar el alimento.

-No comprar de más, comprar lo justo. A veces se compran demasiadas frutas y verduras, y se van tirando las que están muy maduras.

En la UAI implementaron los “festejos responsables” (cuando se gradúan): no permiten que se tiren alimentos como harina, huevo.

Según la especialista, los más jóvenes cuidan más el medio ambiente que los adultos, saben sobre los hábitos saludables como no fumar, hacer deporte, reciclar el residuo, respetar el medio ambiente, los animales…”, opina. Por otra parte, Pascualini argumenta que desde  “La FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) le están dando importancia a las producciones regionales para que el alimento esté cerca de la gente y no haya que hacer traslado de mercadería, lo que lleva a gastos de combustible (y por ende contaminación) y más packaging” y a modo de conclusión entiende que "se vienen haciendo muchos avances y hay que seguir trabajando. Es fundamental el trabajo en equipo desde la educación, las empresas y el Estado, para seguir mejorando”.

Para un cambio los esfuerzos deben venir de diversas áreas. El trabajo en conjunto es lo que ayudará a reducir el alimento que se desperdicia. Pero para eso se requiere el compromiso de cada uno: desde la casa ya empezar a cuidar el alimento y generar menos basura.