En la población en general no siempre reparamos en la importancia de la seguridad alimentaria, me refiero a que el alimento sea inocuo, no nos enferme y esté libre de contaminantes. Sin embargo es un tema de mucha importancia, que requiere ponerse en agenda durante todo el año y no sólo en el verano con las noticias de intoxicaciones alimentarias.Si bien son las industrias alimenticias las encargadas de asegurar la calidad y seguridad de los productos, además de su menor impacto ambiental; desde el hogar cada uno de nosotros puede incorporar prácticas que hacen al cuidado de los alimentos.

Buenas prácticas

Erica Siegrist, especialista en gestión de calidad e inocuidad alimentaria, y gerente de calidad de Greenlab, nos brinda una serie de recomendaciones a tener en cuenta para elegir y cuidar los alimentos:

-buena higienización de manos,

- tener siempre limpia la heladera y los utensilios,

- lavar adecuadamente las frutas y verduras antes de guardarlas,

-No lavar los huevos,

“Porque la cáscara de huevo tiene una porosidad mínima y si tiene algún contaminante cuando lo lavo, ingresa al huevo. Sí lavarlo antes de usarlo”, aclara.

-es mejor que limpie la casa con agua y detergente (o un poco de lavandina), a tirar un insecticida específico para determinado insecto (contaminantes),

- elegir productos regionales (que requieren menos uso de transporte y por ende menos contaminación atmosférica),

“Por ejemplo en vez de comprar pan lactal fabricado en la provincia de Buenos Aires, elegir uno de la provincia de Santa Fe, o hacer el pan en casa; otra opción es comprar en la panadería cercana”, sugiere Siegrist.

“Con respecto al salmón rosado, sucede que en Argentina la mayoría viene de criaderos chilenos. Por eso podríamos elegir en vez de este alimento una trucha patagónica”, aconseja.

- congelar las sobras de las comidas (para frenar el crecimiento bacteriano) y así poder reutilizarlas,

-separar la carne de los vegetales, lo rojo de lo verde, tener tablas de uso exclusivo para cada uno,

-no guardar los tapers vacíos, eso genera mayor consumo de energía,

-freezer: no tener cubeteras con hielo que no voy a utilizar,

“Es bueno hacer un recambio, sólo tener las cubeteras que planifiqué utilizar”.

De las buenas prácticas de las industrias alimentarias y la población en general depende garantizar la inocuidad de los alimentos. Con decisiones cotidianas podemos cuidar no sólo lo que comemos, sino también el medio ambiente. Esto se logra mediante prácticas que llevan a un ahorro de energía y a evitar el desperdicio de comidas.