En Rosario se está buscando mejorar la conectividad de los teléfonos celulares. Hay empresas que quieren instalar más antenas, y en el Concejo hay proyectos que pretenden cambiar el modo de habilitación y la cantidad de antenas (se estima que hoy son 150).

Hoy son bajos los niveles de contaminación electromagnética en la ciudad, según un relevamiento del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom).

Pero si se llegaran a instalar más antenas, no hay que perder de vista los posibles riesgos para la salud y el medio ambiente.

Baja energía

Claudio Belloso, director de Biogroup (centro de investigación ambiental, que realiza mediciones de las radiaciones de antenas) explica que las radiaciones de los teléfonos celulares producen baja energía, por lo tanto no generan ningún tipo de efecto nocivo sobre las personas.

Aclara que hay distintos tipos de radiaciones electromagnéticas y varían en su intensidad. Dentro de las de baja energía están junto con los celulares y las antenas, el wifi, las estaciones de radio am y fm, el microondas, el secador de pelo….

“Más energía tiene la radiación que emite el sol, que genera un aumento de temperatura de los tejidos. Si se toma mucho sol, la radiación ultravioleta puede producir alguna anomalía en la piel como cáncer”, agrega el especialista.

Hay ondas con más energía como los rayos X, lo rayos gamma, que producen mutaciones en las células y pueden traer enfermedades.

Además, comenta, que hay una agencia internacional para la investigación del cáncer (dependiente de la Organización Mundial de la Salud) que estudia todas las sustancias que podrían llegar a producir cáncer. Plantean que es posible que las radiaciones de antenas sean cancerígenas pero actualmente no lo han demostrado. Se está estudiando el tema, las investigaciones llevan muchos años, hasta décadas”, opina Belloso, quien asegura que en las mediciones que realizan en Rosario se han encontrado con valores muy bajos de radiación.

Cuidados a tener en cuenta

José Bravo, quien es ingeniero electricista y electrónico (de Buenos Aires), viene estudiando por su cuenta el efecto de las radiaciones electromagnéticas sobre la salud y el ambiente. Ha dado charlas en Rosario y en distintas ciudades del país.

Él ha trabajado 30 años en una empresa de telecomunicaciones y tuvo un cáncer, que asocia con estas radiaciones.

El límite para las redes celulares en Argentina es de 1 milivatio por centímetro cuadrado. “Se comprobó en una gran cantidad de ciudades argentinas que las redes de celular operan correctamente produciendo niveles de inmisión 100 y hasta más de 2.000 veces inferiores al permitido por las normas”, dice. Mientras que un celular puede transmitir con una potencia que va de medio a 2 vatios.

Aunque para Bravo, “todo es una cuestión de dosis y cita a Paracelso (que es de otra época, a quien se considera el padre de la toxicología), quien llegó a la siguiente conclusión: todo puede ser un veneno, sólo es una cuestión de dosis”, destaca.

Por todo esto brinda algunos consejos a la hora de usar el celular:

-tratar de usarlo más para mensajes de texto o whatsapp

-si hay que hacer una llamada de voz, usar auriculares o manos libres

-si no se pueden tomar estas medidas precautorias, hacer una llamada breve.

-no usarlo en el ascensor o en un subsuelo porque la potencia aumenta: 160 veces superior.

Conclusión

Hoy la contaminación electromagnética es muy baja, no hay de qué preocuparse. Pero sí es importante estar atentos a que si se colocan nuevas antenas estén bien controladas, y a los resultados que vayan dando las investigaciones sobre los posibles riesgos para la salud.